Esta tarde iré de excursión. Mis papás duermen la siesta y la abuela está en la terraza arreglando las macetas. A veces mis excursiones al cuarto de la abuela son al final carreras de vuelta a mi cuarto asustada cuando oigo que ella se acerca. Tiene un paralí en un lado del cuerpo y cuando anda hace así: plack-fffrrsssttt, plack-fffrrsssstt. Pero ahora la estoy oyendo apoyarse con la mano que tiene el paralí en la baranda de la terraza. Lleva un anillo en esa mano y por las ventanas sólo entra el ruido de su anillo chocando con los hierros y el chirrío de las cigarras. Hace mucho calor, ¿cómo aguanta ahí fuera?.
El cuarto de mi abuela huele como mi abuela. Huele a clavo y a anís. A mi abuela le gusta llenar los cajones de clavitos y estrellas para que los bichos no se coman su ropa. Al lado de la cama tiene un baúl muy viejo. Es de madera brillante por fuera y de la madera que araña por dentro. Luego también tiene unas rayas de hojalata de color oro que hacen que se parezca a un cofre de piratas muy grande. En Navidad meten allí el chocolate y los polvorones y los turrones y los mazapanes. Pero ahora es verano y sólo tiene bolsas de garbanzos y azúcar y las mantas del invierno y cosas así. Meto la mano buscando entre las mantas porque allí esconde algunas veces la bolsa de los caramelos de menta. Mi abuela siempre está chupando caramelos de menta, y como no tiene dientes hace unos ruidos con la boca que me dan mucho asco.
He dejado los tres caramelos que he cogido encima de la mesita de noche. Nunca cojo muchos para que no se dé cuenta de que se los quito. Me conozco de memoria los cajones de las mesitas. En el de arriba tiene las bragas y los sostenes y las medias. Y en el de abajo una caja fuerte pequeñita de color verde. Está siempre abierta y llena de papeles y fotografías. La he mirado muchas veces pero hoy no tengo ganas de mirarla. En ese cajón también está el alcohol y el agua oxigenada y el "colorao" y las tiritas. Desde aquella vez que puse el alcohol en la escupidera del Baby Mocosete para ver el fuego azul que sale del alcohol, y la escupidera que era de plástico se derritió un poco y el alcohol se salió y se llenó toda la mesita y el suelo de alcohol y fuego azul, no he vuelto a cogerlo más. Allí también tiene como una bocina de goma rosa, pero que termina en una puntita con un agujero. Mi mamá me dijo que era para meterse aceite por el culo cuando no podías dar de vientre bien, y que la abuela casi nunca podía. Yo no quería tocar esa bocina porque mi abuela se la ha metido en el culo, pero una vez sí que la cogí con un pañuelo y la limpié muy bien con jabón y lo hice yo, pero con agua. Fue un domingo cuando me bañaba antes de ir a misa, que me acordé de la bocina. Luego la he cogido más veces porque me gusta sentir cómo me lleno por dentro de agua. Aunque luego me pongo muy mala cuando me siento en el water para que salga toda. Cuando estoy sentada en el water siempre digo que nunca más lo voy a hacer. Me mareo y me duele mucho la barriga. Pero luego se me olvida y otra vez lo hago.
En la otra mesita tiene mi abuelo sus pañuelos y sus calcetines. No sé por qué mi abuela no mete allí los calzoncillos. A lo mejor es que mi abuelo no usa calzoncillos. El cajón de abajo de mi abuelo está casi vacío. Pero también allí hay clavitos y estrellitas aunque no haya ropa. Tengo mucho cuidado al abrir ese cajón porque sé que está lleno de bombillitas pero sin la parte del hierro. Un día vi a mi abuela con esas bombillitas puestas en la espalda y se llenaban de carne. Yo le preguntaba si le dolía y ella me decía que no. Pero como no sé cómo se hace para que se llenen de carne nunca lo probado. También hay una bolsa con yerbabuena seca y un cepillo y cartones con clips para el pelo.
Abro el armario y dejo las puertas pilladas para que no se cierren. Me subo encima de los cajones del armario para coger de la tabla de arriba un bote que tiene algo como el pica-pica, que sabe a naranja. Si cojo mucho sabe un poco amargo, así que me echo en la boca un poquito hasta que se hace espuma en la lengua. Me miro en el espejo que tiene la puerta del armario y saco la lengua para ver cómo se pone naranja y se llena de espuma. Vaya, se me ha escapado la baba y me he llenado la barriga y las braguitas de saliva naranja. Ahora mi madre me va a reñir fijo. Me quito las bragas para limpiarlas antes de que se dé cuenta, pero no voy a limpiarlas todavía. Me he sentado encima de la colcha de la cama de mi abuela, y siento que me pica en el culo y en el otro lado. Es que la colcha pincha. Para que no me moleste me siento en el filo, porque si me da la colcha sólo en el culo no me molesta tanto. Como el espejo me pilla enfrente y tengo las piernas abiertas empiezo a mirarme "eso". Y me levanto un momento y cojo del cajón de abajo de mi abuelo un cartón de clips para el pelo.
El corazón me va muy rápido porque ya sé lo que voy a hacer y abro muy despacio la puerta del cuarto y oigo a mis papás roncar y la cierro otra vez muy despacio y pongo la oreja en ella para escuchar si el ruido al cerrarla los han despertado o no. Mi abuela está cantando en la terraza. Así que me siento otra vez en el filito de la cama y abro mucho las piernas para verme bien. Me abro "eso" y me huelo los dedos. Huele como... no sé cómo huele. Pero siempre huele igual. Pero siempre me lo huelo. Entonces saco los clips del cartón y cojo uno. Con una mano sujeto los pellejitos que están por dentro de "eso" y con la otra mano me pongo sujetando los dos pellejitos un clip, y después otro y después otro. Muy despacito empujo unos clips a los otros para que se queden muy juntitos. La última vez me cabieron ocho. Cuando voy a ponerme el que hace ocho me doy cuenta de que estoy temblando. Entre el miedo de que mi madre se despierte y que ya sé que ahí más arriba duele mucho me pongo muy nerviosa y tardo en ponerlo. Cuando se cierra del todo el último me sujeto muy fuerte a la colcha esperando a que se me pase un poco el dolor. Cuando me acostumbro abro los ojos y me miro otra vez en el espejo. Cierro las piernas muy despacito, pero uno de los clips se me clava demasiado y tengo que volver a abrirlas y lo saco un poco para que no se clave tanto y vuelvo a cerrarlas despacio. Con las piernas cerradas "eso" parece que me quema.
He cerrado otra vez el armario y con las piernas abiertas abro la puerta del cuarto de mi abuela. Y voy corriendo de puntillas, así, con las piernas abiertas hasta mi cuarto que está al lado. Me siento en el filito de mi cama y me acuesto y me muevo poco a poco hasta que puedo acostarme bien, con la cabeza en la almohada. Puf, me he dejado la puerta del cuarto abierta. Bueno, da igual, si oigo algo cierro las piernas y me hago la dormida y ya está.
Ahora viene lo peor. Me acuesto para quitarme los clips porque me mareo cuando lo hago. Estoy tan nerviosa que mi mano tiembla un montón cuando tiro del primero. El pellizco me duele tanto que miro por si me he hecho sangre. Pero nunca me hago sangre cuando me pongo los clips. Cada pellizco me duele más y el corazón está en mi garganta y tiemblo del todo y me cuesta mucho que la mano pueda coger otro sin que muevan sin querer los demás. Cuando me queda el último respiro muy adentro, y me quito el pelo de la cara que está todo mojado de sudor. Nunca puedo quitármelo a la primera y lloro pensando que no voy a poder quitármelo. Pero me da tanta vergüenza que alguien tenga que quitármelo que sigo hasta que al final me lo quito.
Me he acurrucado en la cama, con los ojos cerrados, llorando y con las piernas muy cerradas. "Eso" me duele mucho.
Parece que ahora me duele menos y me estiro otra vez. Todavía me quema pero si cruzo las piernas siento que se mueve solo, como si estuviera ahí abajo el corazón y me gusta. La verdad es que me gusta tanto que quiero apretarme fuerte con las manos, pero si lo hago para de moverse. Así que dejo que se mueva solo mientras sigo teniendo las piernas cruzadas. Entonces pienso en el hermano de mi amiga Lourdes. Cuando me sienta en sus piernas me pasa igual. También se mueve solo. El hermano de mi amiga es mucho más grande que yo y siempre está escuchando música con los auriculares en el salón de la casa de Lourdes. Cuando voy a la casa de mi amiga siempre miro si está su hermano, aunque algunas veces me hace llorar cuando está Lourdes delante porque le gusta hacerme rabiar. Le gusta tirar de la goma de la corbata del uniforme y soltarla para que me haga daño en el cuello, y le gusta cogerme del pelo y ponerme la cabeza en la mesa del escritorio del cuarto de Lourdes. Para que no se me oiga llorar me tapa la boca y me dice que si no hago ruido me deja escuchar su música. Siempre me aprieta muy fuerte la cabeza en la mesa mientras me sujeta agachándose con el otro brazo contra él. Y me duele tanto la cabeza así en la mesa que lloro sin querer, pero no hago ruido cuando lloro porque quiero que me deje sentarme en sus piernas para escuchar su música.
Cuando me deja sus auriculares tengo que sujetarlos porque son muy grandes y se me escurren y se me caen. Él también me sujeta muy fuerte y me clava los dedos en la barriga pegándome contra él para que no me caiga. Yo no puedo oirlo respirar pero noto cómo me empuja cuando respira. Porque está muy cerca. Cuando voy a casa de Lourdes ya no llevo bragas porque cuando su hermano me deja sentarme encima de él me gusta sentir cómo "eso" se me mueve solo, como si tuviera el corazón ahí. Yo creo que él se da cuenta de que se me mueve, pero cuando pasa eso me da igual. Si él no dice nada yo tampoco lo digo.
He cogido la almohada mientras pensaba en el hermano del Lourdes y ahora dejo que se me mueva solo contra ella. Yo también me muevo contra ella, rozándome cada vez más fuerte hasta que se me pone la piel de gallina y todo mi cuerpo se estira sin querer y me gusta lo que siento ahí abajo. Me gusta mucho, pero estoy tan cansada que así, abrazada a la almohada sigo durmiendo mi siesta.
